- Su excelencia le requiere lo antes posible en su salón del trono.
Joder, desde aqui podía oler el olor de la vaselina. Se me atragantó la saliva.
No quería ni imaginar lo que ese vicio desatado me depararía, asi que con valor y el culo bien preto irrumpí en el salon sin imaginarme lo que allí me encontraría al igual que lo poco que duraría esa irracional resistencia anal.
-Me cago en.... ¿Pero que...?
Gordas, flacas, tetonas, nadadoras, obesos, adictos al gimnasio, negros, chinos e incluso transexuales evidenciando toda la orientación sexual se reunían alli buscando un hueco donde arroparse pudieran o no. Toda una orgía desenfrenada de pintorescos súbditos. Una profunda voz se alzó desde lo mas lejano de la sala.
-¿Te has frotado con vaselina ya o has decido ser activo para toda la eternidad?
Ninguna prueba, ninguna fase, ningún guía. Virgilio me esperaba directamente sobre un trono oscuro y magestuoso con una frígida y omnipotente sonrisa.
-Pobre pajarillo indefenso... Toda una vida dedicado a descubrir las posibilidades anatómicas humanas con cuentagótas simplemente porque a un idiota atogatado le dió por juzgar lo material.
¿No os disteis cuenta de que la vida es efímera al igual que los insectos víctimas de nuestro egoísmo? ¿No os parásteis a pensar en qué ocurriría si jamás pudierais volver a follar o a besar como lo podeís hacer en vuestra cama? ¿Acaso no sospechasteis que lo malo era lo cesurado pero no lo censurable?
Se levantó como anunciando el apocalípsis y mientras bajaba las escaleras majestuosamente semidesnudo varias manos le ofrecían vino en copas lujosas, labios carnantes y besos espumosos en un torbellino de placer, deseo y fugacidad insuperables.
-Suerte que te has muerto de una puñetera vez, coño. Aqui no te faltarán ni vino ni carne ni comida.
Y acto seguido soltó una risotada de lo más sincera que me hizo, de alguna manera, reaccionar.
-Tetas...
-Todas las que quieras querido León. Todo un reino de sexo en su amplio sentido. No mas vergüenza ni miradas a otro lado, todo lo que siglos de cristianismo te prohibió ahora te lo damos en bandeja. Desde aqui a donde te alcance la vista no habrá coño que se te resista o polla que no te quiera porcular.
Sus risotadas no dejaban de resonar en mi cerebro. Pero a estas alturas ya me daba igual, el grupo de mi izquierda comenzaba a hacerme señas muy gráficas. Bajé la cabeza y al alzarla una risa pícara bañaba mi rostro.
Antes de abandonarme durante los proximos 100 años al sexo pude oir la grave voz diciendole a una joven que lentamente bajaba a besos por su cintura:
-¿Te acuerdas cuando Escribá de Balaguer bajó aqui por primera vez? Fué casi peor que la ninfomanía de Maria Teresa de Calcuta.
martes, 12 de julio de 2011
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