viernes, 17 de septiembre de 2010

Sueños que te matan.

En serio, son esos sueños que te levantas y dices...¿Qué?
Es flipante como el subconsciente te juega malas pasadas, pero peor es darte cuenta de que no te acercas ni mínimamente el puto significado.

Viajo a la playa a mi apartamento, pero por alguna razón nos vamos a una de las infinitas naves del polígono cercanas a mis casas y nos instalamos en un rincos con una buena hogera y unas cuantas mantas, estamos varios pero no les veo las caras a ninguno hasta que una chica rubia se me acerca peligrosamente a mi cara. La miro extrañado, pero mas me extraña el descubrir la verdadera identidad de la chica que aunque se quien es está cambiada. Su mirada es mucho más madura y sus rasgos son mas afilados y rectos. Me extraña su cercania dada la poca relacion que tenemos, mas bien nula, pero a pesar de todo no me aparto y me dejo querer cuando nos fundimos en un calido beso que deriva en unos abrazos pasionales.
De repente todo se transforma y aparecemos en una especie de cocina donde continuamos nuestro ritual de caricias. Todo se vuelve mas agresivo y lo que fue calidez es ahora una retaila de preliminares explicitos mientras todo deriva en el cénit. Siento que la flor es arrancada, siento como se rompe de una manera que nunca he sentido, oigo como se rasga. Todo se interrumpe por unos golpes en una puerta y cabreado me dirijo fuera. Salgo y veo a mi amigo Mora riendose con un chico de mi pueblo de mi, de haber estado con una chica en la habitación. Estoy en mi peña, solo que no es un cuarto que hallamos tenido nunca, es mucho mas grande.
Salgo de la peña y estoy en mi pueblo a final del dia con un atardecer de ciencia ficción. Subo la cuesta de mi casa cuando veo una pelea en una peña de crios justo arriba en el final de la calle, miro a ver quien hay y...
Me despierto al instante, extrañado y confuso.
Todavia estoy en estado de shock, lo juro

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