Siempre vuelvo a lo mismo y mi cabeza lo paga. Quiero sentir que no me meto mierda al cuerpo pero deseo muchas veces el roce del humo con mis labios. Odio ser un fumador contento. De acuerdo que no fumo demasiado, quizás como mucho tres cigarros al dia y con tabaco de liar, pero luego en casa siempre noto un pozo de alquitran en mis pulmones y me siento mal. Pero no quiero, nunca quiero dejarlo porque me gusta.
Siempre me gusta sentir que la gente a mi alrededor es como yo, y cuando lo es lo paso mal. Y de nuevo al circulo de mi egoismo o mi estupidez.
¿Para qué quiero que llegue si despues nunca lo hago de forma bonita?
martes, 20 de julio de 2010
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