martes, 8 de marzo de 2011

Hola

Caminas por un pasillo, por un pasillo muy largo. No hay vuelta atras aunque existiera porque no tienes ganas de averiguarlo o simplemente no se te pasa por la cabeza, hay algo que te lo impide.
Es un dolor agudo, sordo y seco; un dolor negro, denso y aplastante. Es muy frustrante, siéntes que lo es porque ves dos pareder un techo y un suelo continuamente iluminados levemente por la nada que se extiende por un pasillo de hospital.

No te puedes parar simplemente porque no puedes mientras un oido te estalla repleto de quejumbrosos lamentos para dar paso a una voz lenta y grave. Corres, corres pero no avanzas. No se puede avanzar, no hay nada por qué avanzar...

Sales a la luz, pero no es tu luz. Es un destello que te ciega y te impide pensar, que te impide avanzar y te quedas en el sitio esperando a un termino medio que te entienda y que te saque de tu discordia pero no siempre llega ¿Sabes?

Es en ese momento cuando sabemos que tipo de persona somos.

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