Me estoy empezando a preocupar, solo escribo textos filosóficos últimamente y parece que dejo de escribir aquellos fantásticos relatos sobre guerras y amor o sobre sentimientos y vacíos.
Que grande es, no obstante,la vida. Nunca me cansaré de repetirlo.
Creo que me voy a inventar un relato in situ asi, como que no quiere la cosa.
Relato(que gran título, en realidad no parece gran cosa, pero abarca muchos temas y estilos, me gusta ese encabezamiento:Relato...interesante...). :
Erase una vez un caballero que no tenia ni un solo duro, o lo que se supone que tuvieran en aquella época, pero que no necesitaba más que su nombre para que todas las posadas le estuvieran abiertas y todos los reyes le abriesen las puertas. Era pues un verdadero caballero andante.
Luchaba en guerras, muchas, y siempre salía victorioso de sus refriegas llevandose un botín nada despreciable que siempre daba a los más necesitados.
Puede parecer el principe azul, pero no lo era. El no se preocupaba de que su jubón le hiciera un paquetón similar al de su caballo o de que se fijaran todas las nenas en su trasero bamboleante encima de su caballo con crines doradas.
No, el era un caballero modesto y ligeramente bien mirado con su mente en sus proyectos y mirada seria fijada en horizontes inalcanzables.
Detras de todo gran hombre...hay una gran mujer.
Quizás por eso no necesitara de un paquetón artificial, ni un culo increible, menos mal, encima de un caballo.
Se pasaban las tardes bailando "Conga" de Miami sound machine en la taberna del pueblo.
Pero no todo era bonito. Algo truncó esa belleza. Un hombre apareció en la taberna con aire serio y cabreado, se llamaba Inquisición y además era el más cabrón de todos los de la familia, porque era Español.
Se llevó a la mujer del nuestro Caballero, que por cierto se llamaba...Paquito el chocolatero, y la procesó por brujeria y prostitución, cosas que por cierto eran verdad, al menos la segunda.
Ella no tenía otro trabajo que ejercer y como la verdad tenia unas berzas para dar y tomar empezó sus andadas a los 13 años como prostituta, y esque por aquel entonces tener solo la ESO no daba para mucho.
El pasado era el pasado, pero eso no la libró, ni tampoco provocó una lluvia el dia que la quemaron en la plaza mayor del pueblo al grito de: "Dale más gasolina". Fue una escena un poco macabra, y más para Paquito el chocolatero.
Ni las batallas de las que salió victorioso ni su nombre ni su ejemplar vida salvaron al pilar fundamental de su vida, que era la bella puta. Y mientras el cojía su caballo y fue un busca de un final sin perdices para su historia vió a la Inquisición abusando de un chiquillo donde una vez su dulce señorita le hizo el amor por primera vez. Colorín colorado este cuento ha acabado.
miércoles, 12 de mayo de 2010
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