Miras fijamente y la emoción te corroe. No puedes esperar y empiezas. Sientes todo que te baja y de repente una sensación de pesadez de plomo en el estómago. Cuando miras hacia el otro lado te das cuenta que te bailan las ideas, que el foco de tu mirada se encuentra en un feliz estupor. Los tentáculos empiezan a rodearte y aferrarse a ti cuando sientes que la música te llama.
Olvidas tus recuerdos y solo ves una película, no ves gente, ves imágenes. Sientes que se pasa y acudes a la barra cuando ves a la gente sedienta y dispuesta a caer en un pozo de duda.
Sientes que tu cuerpo se mueve involuntariamente, te sabe a poco el tabaco y te enciendes un cigarrillo tras otro.
Tus pulmones resisten y tu cerebro pide más y más, no importan las neurónas. Solo importa que estén ciegas.
Sales afuera y una brisa te azota y refresca mientras te tomas un respiro de la fiesta, sin embargo tu subconsciente quiere más y te ves entrando y bebiendo sin parar hasta que el cuerpo aguante.
Brutal.
domingo, 16 de mayo de 2010
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