Dios ha muerto.
Suena a Nitzche, lo sé. Pero una cosa es utilizar falacias "ad verecundiam" y otra nombrar una frase célebre.
Dios murió por el descubrimiento de la ciencia puramente genética y del estudio del hombre como un animal más evolucionado mentalmente hablando. ¿Que tiene que ver?
En el momento que se supo que el hombre, efectivamente, era una especie más, todo el mundo debería haberse dado cuenta de que al morir, nos pasaría básicamente lo que a nuestro perro, gato o hamster en aquel fatídico dia. Simplemente murió. Pues nada más lejos de la realidad. Es de suponer que al sabernos especie animal, el hecho de algo místico que nos guiaba a través de nuestra vida o que nos procuraba un momento mejor, e infinito, después de la muerte, desaparecería dando lugar al sentimiento de humildad y comparación al resto de los animales. Error. Los humanos, en nuestro continuo miedo, fingimos ser todavía superiores haciendo caso omiso a las evidencias de nuestra figura meramente animal, independientemente de la cultura ,claro.
Dios a muerto.
Metafóricamente, si. Pero muerto al fin y al cabo.
Dejaos de intervención divina y falsos paraísos, y ya puestos a utilizar frases célebres, utilizaremos una más que famosa y desgastada. Carpe Diem.
miércoles, 12 de mayo de 2010
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