Simpre me acuerdo de mi infancia como algo muy lejano, como algo idílico y un tanto superficial.
Como algo perecedero y tristemente acabado, como algo de lo que reirse y asentir cuando te hablan.
Pero no, hoy para mi la infancia esta presente. No se por que, de hecho no tengo ninguna razón pero siento que debo recordad todos aquellos dias para que nunca se me olvide mi mundo de fantasia.
Mi primer recuerdo del colegio fue un dia de finales de septiembre, unos dias despues de haber terminado el primer dia de colegio. Fue horrible, ya empezaba a querer irme a casa y llegé llorando a la clase. No queria ir, la verdad esque no se porque, y me daba mucha rabia. Recuerdo que mis padres me llevaron a la clase en persona que estaba en un edificio cerca de la entrada del parking en el edificio de infantil. Cabe destacar que todavia no habia cumplido los tres años. Lo que más recuerdo de aquel dia es que una tal Sara y un tal Nestor vinieron a apoyarme y consolarme mientras me decian que eran mis amigos, y eso que hacia solo unas semanas que me conocían.
Infantil fue sin duda época de amigos y grupos, entre los que destacaba yo y las chicas. No esque fuera marica, que no lo soy, pero sin duda me llevaba mucho mejor con las chicas que con los chicos, principalmente porque los chicos jugaban a pegarse tiros y a ser Son-Goku, mientras que yo veia batman y unos dibujos de plastilina sobre trenes y jugaba con tractores.
No faltaban aquellos entrañables lios de novias y novios en los que incluso nos intercambiabamos las novias y viceversa.
Al llegar a la primaria, nueva gente llegó al colegio y las relaciones anteriores se engrosaron.
Mi grupo de amigos se iba cerrando, aunque por supuesto casi todos nos llevabamos bien entre nosotros.
Jorge, Nestor (si, aquel chico), Sara(si, la otra chica), Elena, Clarita, etc. formaban mas o menos mi círculo básico de amigos.
Empezaron las fantasias alocadas sobre la magia corriendo sobre nuestras venas y las profecias marcadas sobre nosotros, mientras que las casas abandonadas al otro lado de la verja y de la acequia albergaban a todo tipo de villanos malvados que querian apoderarse de nuestra preciada magia. La granja de enfrente guardaba un ancestral mal y nos observaba con temibles ojos a través de las ventanas mientras que el "desierto" de al lado del campo de fútbol (era la parte seca del recreo) fué antaño un cementerio.
Nos alimentabamos a base de cañas de azucar y en el bosque (la parte del recreo donde habia árboles) haciamos nuestros conjuros y sanación de animalitos, mientras que comíamos uvas de la parra que estaba al lado de la acequia.
Incluso una vez hicimos un graffiti en la pared del gimnasio Sara, Elena y yo firmando con una firma de graffitero de aquel entonces: Dogger.
Nunca nos pillaron, pero vivimos con el miedo hasta que lo taparon con una capa de pintura.
Las fiestas de final de curso siempre eran bailes y coreografias sencillas en las que los que mejor bailaban se colocaban delante y los que peor lo hacian detrás. Pero una vez, en lugar de bailar hicimos una obra de teatro cutre en la que interpretaba al productor de la obra ("If it´s a success I will be rich, rich, RICH!") y creo que fué mi primera experiencia en teatro, y como me gustó probe suerte años mas tarde. Habia también una comilona y mucho para picar...
Eran otros tiempos, cuando el PP gobernaba y no habia crisis mundial.
Todo esto cambió un dia de verano cuando ya tenia la primaria y me planteé seriamente cambiarme a la enseñanza pública. Lo hize, y aqui me veis con 16 años recordando como un gilipollas tiempos anteriores, que aunque no sean mejores siempre serán mi infancia.
miércoles, 26 de mayo de 2010
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